30 Jul 2010
Giró, y de nuevo giró
y en su vida todo giró.
Y en una rosa se convirtió.
Sus pétalos cambiaban de color.
Unas veces de color azul se vestían,
otras el color que la acompañaba
era el rojo de la pasión,
y seguia con cada amanecer
tornando sus pétalos de color
con el verde de la esperanza,
el azul del amor y la ilusión,
el naranja para el deseo,
el violeta para la nostalgia,
y la muerte también a sus pétalos alcanzó,
pues el negro a ella también llegó.
Hasta que un día de tanto girar
sus pétalos se tornaron
con los colores del arco iris
que la lluvia le regaló.
Y es así como lentamente
el fuego tatuó
en los pétalos de esta flor
el estado multicolor.
LLegada la noche,
el viento a su tallo
como a una ruleta giró
y al blanco de la paz,
pureza y perdón la llevó,
y con este color su corazón
por fin descansó.
Pues entendió que sólo en este estado
conseguiria llegar hasta su amor
y sólo así podrian ser,
por siempre felices los dos.
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